Cómo distinguir el estilo beaux-arts en el techo de Grand Central Terminal en Nueva York

Hay un segundo exacto, al entrar al Main Concourse de Grand Central Terminal, en que casi todo el mundo hace lo mismo sin haberlo planeado: se detiene y mira hacia arriba. Ahí arriba, a 38 metros de altura, hay un cielo pintado de verde óxido con constelaciones doradas —y ese cielo esconde un error de siglo que nunca se corrigió a propósito.

Qué es el estilo Beaux-Arts y por qué Grand Central Terminal es un ejemplo de manual

El Beaux-Arts es un estilo arquitectónico nacido en la École des Beaux-Arts de París en el siglo XIX: fachadas monumentales, simetría estricta, columnas clásicas, esculturas ornamentales y una idea central, que un edificio público debía impresionar tanto como funcionar. Grand Central Terminal, diseñada y construida entre 1903 y 1913 por la firma Reed & Stem en colaboración con Warren & Wetmore —esta última a cargo de la parte estética—, es uno de los ejemplos más citados del estilo fuera de Francia. La terminal abrió oficialmente el 2 de febrero de 1913, tras una década de obras que incluyó enterrar las vías bajo tierra para liberar la superficie de Park Avenue.

La cúpula celeste: el error que se volvió parte de la historia

El mural del techo del Main Concourse fue obra de un equipo de cinco personas: el arquitecto Whitney Warren, el artista francés Paul Helleu, el muralista J. Monroe Hewlett, el pintor Charles Basing y el astrónomo Harold Jacoby, de la Universidad de Columbia. Se terminó justo antes de la inauguración de 1913, pintado directamente sobre el yeso de la bóveda.

Lo curioso es que las constelaciones están invertidas: el mapa muestra el cielo como si se viera desde fuera de la esfera celeste, no desde la Tierra. La explicación que dio el propio Jacoby años después es casi cómica: el diagrama original estaba correctamente orientado para mirarse «desde arriba», pero cuando Basing lo proyectó para calcarlo en el techo, lo apoyó en el piso y proyectó la imagen hacia arriba, invirtiéndola sin darse cuenta. El resultado quedó así, con un curioso efecto secundario: la única constelación orientada «correctamente» en el techo terminado es Orión —y solo porque el atlas estelar de 1603 que usaron como referencia (la Uranometria de Johann Bayer) ya representaba a Orión al revés de la convención habitual, así que la inversión accidental del proyector la corrigió por pura casualidad.

Otros detalles Beaux-Arts que conviene buscar con la mirada

El techo se lleva la atención, pero el resto del edificio tiene igual densidad de detalles:

  • La fachada sobre la calle 42: corona el acceso principal el grupo escultórico «The Glory of Commerce» (Gloria del Comercio), obra del francés Jules-Alexis Coutan, con las figuras de Mercurio, Minerva y Hércules —una alegoría del comercio protegido por la sabiduría y la fuerza—. Es, según se dice, el grupo escultórico de bronce más grande del mundo.
  • La escalinata principal: inspirada abiertamente en la ópera de París (Palais Garnier), con mármol de Tennessee y barandas dobles pensadas para que el flujo de pasajeros no se cruzara.
  • La Whispering Gallery: cerca del Oyster Bar, en el nivel inferior, un cruce de arcos de baldosa cerámica (técnica Guastavino) crea un efecto acústico real: dos personas paradas en esquinas opuestas del cruce pueden susurrarse y escucharse con claridad, algo que sigue sorprendiendo a quien lo prueba por primera vez sin saber que existe.

Cómo visitar sin perderte los detalles

El acceso a la terminal es libre y gratuito, ya que sigue funcionando como estación de Metro-North. Conviene evitar las horas pico de la mañana y la tarde entre semana si el objetivo es fotografiar el techo sin multitudes cruzando el encuadre; a media mañana entre semana suele haber más margen. Hay recorridos guiados organizados por el Municipal Art Society y otras entidades que profundizan en los detalles que a simple vista pasan desapercibidos, incluida la marca de humo que dejó un cigarrillo cerca del reloj Tiffany como testigo silencioso de cuando fumar dentro de la terminal era normal.

La batalla legal que salvó a Grand Central Terminal de la demolición

En 1968, la compañía Penn Central —dueña de la terminal y en dificultades financieras— presentó un plan para construir una torre de oficinas de más de 50 pisos diseñada por el arquitecto Marcel Breuer directamente encima del edificio, que habría tapado la fachada histórica y alterado por completo su silueta. La Comisión de Preservación de Monumentos Históricos de Nueva York rechazó el proyecto por tratarse de un edificio landmark, pero Penn Central llevó el caso a los tribunales alegando que la protección violaba su derecho de propiedad. La batalla legal se extendió durante una década.

La campaña pública para salvar la terminal encontró una aliada inesperada: Jacqueline Kennedy Onassis, quien en 1975 se sumó al comité de emergencia junto al Municipal Art Society y pronunció un discurso público comparando el eventual derribo con perder «una parte de nuestro sentido de nosotros mismos». Su intervención le dio al caso una visibilidad mediática que no tenía hasta entonces. En 1978, la Corte Suprema de Estados Unidos falló a favor de la ciudad en el caso Penn Central Transportation Co. contra la ciudad de Nueva York, confirmando que las leyes de preservación de monumentos históricos no constituían una expropiación indebida. La sentencia no solo salvó a Grand Central: se convirtió en el precedente legal que sostiene, hasta hoy, la protección de edificios históricos en todo el país.

El reloj de ópalo y la plataforma secreta bajo la terminal

Sobre la cabina de información circular del vestíbulo principal hay un reloj de cuatro caras hecho de ópalo, atribuido a los talleres de Tiffany, cuyo valor se ha estimado en varios millones de dólares —aunque nunca se ha tasado oficialmente ni está asegurado con una cifra pública, en parte porque resultaría casi imposible de reemplazar. Es, junto con la bóveda celeste pintada del techo principal, uno de los objetos más fotografiados del edificio y el punto de encuentro más citado en la cultura popular neoyorquina.

Menos conocida es la plataforma 61, un andén secreto construido varios pisos por debajo de la terminal, conectado por un ascensor privado al antiguo hotel Waldorf Astoria. Se dice que el presidente Franklin D. Roosevelt lo utilizó durante la Segunda Guerra Mundial para entrar y salir de Nueva York sin que la prensa lo viera desplazarse en silla de ruedas, subiendo directamente desde el tren hasta un automóvil blindado estacionado en el mismo andén. El acceso sigue existiendo, aunque hoy está cerrado al público y solo se usa ocasionalmente para maniobras ferroviarias especiales.

Grand Central Terminal no es la única gran estación de Norteamérica que sobrevivió a un intento de demolición o remodelación drástica: la Union Station de Toronto, con sus columnas neoclásicas, enfrentó presiones urbanísticas similares durante el siglo XX antes de ser protegida como patrimonio.

Datos clave

  • Construcción: 1903-1913 · Inauguración: 2 de febrero de 1913
  • Arquitectos: Reed & Stem (ingeniería) y Warren & Wetmore (diseño estético)
  • Estilo: Beaux-Arts, inspirado en la arquitectura académica francesa del siglo XIX
  • Altura de la bóveda del Main Concourse: aproximadamente 38 metros (125 pies)
  • Acceso: gratuito, estación en funcionamiento activo

Preguntas frecuentes

¿Por qué las constelaciones del techo están al revés?

Según explicó el astrónomo Harold Jacoby, quien participó en el proyecto, el diagrama original se proyectó desde el piso hacia el techo en lugar de calcarse en la orientación correcta, invirtiendo el mapa por error durante el proceso de pintado.

¿Se puede visitar Grand Central Terminal sin viajar en tren?

Sí. El Main Concourse, la Whispering Gallery y la mayoría de los espacios públicos son de acceso libre, incluso para quien no va a tomar ningún tren; buena parte del turismo que recibe la terminal es exclusivamente arquitectónico.

¿Qué representa la escultura de la fachada principal?

Se llama «The Glory of Commerce» y muestra a Mercurio (dios del comercio) flanqueado por Minerva (sabiduría) y Hércules (fuerza), obra del escultor francés Jules-Alexis Coutan.

Referencias

Foto de portada: techo del Main Concourse de Grand Central Terminal. Autor: Arnoldius, Wikimedia Commons, licencia CC BY-SA 3.0.

La próxima vez que alguien mire hacia ese techo verde, ya sabrá que está viendo, técnicamente, un error de proyección de hace más de cien años convertido en una de las imágenes más fotografiadas de Nueva York.

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