Cuarenta y seis soldados romanos de yeso vigilan la sala principal de Union Station en Washington D.C. desde 1913, cada uno sosteniendo un escudo que le tapa de la cintura para abajo. No es una coincidencia decorativa: es el resultado de un escándalo de censura que casi obliga a rehacer toda la escultura.
Union Station Washington: de qué estilo estamos hablando
Union Station se construyó entre 1903 y 1908, con Daniel Burnham como arquitecto principal, Charles McKim colaborando en el diseño y Frederick Law Olmsted Jr. a cargo del paisajismo exterior. El estilo es Beaux-Arts de inspiración estrictamente romana: la fachada y el arco central están basados directamente en el Arco de Constantino de Roma, y el interior reproduce a escala monumental los baños de Caracalla y Diocleciano. El Salón Principal mide 96 pies de alto (unos 29 metros) por 600 pies de largo (183 metros), cubierto originalmente con miles de láminas de pan de oro, restauradas en años recientes tras décadas de deterioro.
El escándalo de los cuarenta y seis centuriones
El escultor Louis Saint-Gaudens recibió el encargo de crear 46 estatuas de soldados romanos, una por cada estado de la Unión en 1906, para decorar los arcos y cornisas del Salón Principal. Cuando presentó el primer prototipo a la Comisión de Bellas Artes de Washington, el resultado los dejó, literalmente, escandalizados: la estatua estaba desnuda de la cintura para abajo, con un nivel de detalle anatómico que consideraron inadecuado para una estación por la que iban a pasar viajeras y familias.
En vez de rehacer las esculturas desde cero, el acuerdo con la comisión fue más simple: cada centurión sostendría un escudo lo suficientemente grande como para cubrirlo desde los pies hasta la cintura. El resultado final, completado en 1913, tiene un detalle curioso que pocos visitantes notan: la mitad de las estatuas están completamente desnudas detrás del escudo (con una capa larga cubriendo la espalda), mientras que la otra mitad lleva una túnica plisada hasta la cadera. Los cuarenta y seis rostros son el mismo: el de un estudiante californiano llamado Helmus Andrews, que sirvió de modelo único para toda la serie.
Por qué la estación estuvo a punto de desaparecer
En su mejor momento, cerca de 200.000 personas pasaban a diario por Union Station. La declinación del ferrocarril de pasajeros en la segunda mitad del siglo XX dejó al edificio en un estado de abandono serio, hasta que la Ley de Reurbanización de Union Station de 1981 financió una restauración a fondo. Hoy la estación recibe más de cinco millones de pasajeros de Amtrak al año, lo que la convierte en la segunda estación más transitada del país, además de funcionar como centro comercial y gastronómico con niveles adicionales de escaleras y pasarelas construidos durante esa restauración.
El reloj monumental que corona el Salón Principal
El elemento que da nombre popular a buena parte de la decoración de la sala de espera es el gran reloj instalado en el muro del Salón Principal como parte del programa decorativo original de Burnham, flanqueado por relieves de águilas y guirnaldas de piedra en el mismo lenguaje clásico romano que domina el resto del edificio. Su función no era solo ornamental: en una época sin teléfonos móviles, ese reloj —visible desde casi cualquier punto del salón, gracias a la altura de casi 30 metros del techo— cumplía el mismo papel práctico que el célebre reloj de ópalo de Grand Central Terminal en Nueva York, otra gran terminal Beaux-Arts de la misma época: un punto de encuentro y de referencia horaria para miles de viajeros que cruzaban el salón cada día. Comparar ambos relojes, el de Washington y el de Grand Central Terminal, es una buena forma de entender cómo las grandes estaciones de esa generación combinaban función práctica y grandilocuencia simbólica en un mismo objeto.
De ruina abandonada a centro comercial: la renovación de 1988
Para entender lo cerca que estuvo Union Station de perderse, hay que remontarse a las décadas de 1970 y 1980: el edificio, ya con el techo dañado y filtraciones de agua constantes, llegó a tener partes del Salón Principal literalmente clausuradas por riesgo de derrumbe, y un intento fallido de convertirlo en un centro de visitantes para el Bicentenario de 1976 (el «National Visitor Center») terminó en un fracaso financiero y de mantenimiento que dejó al edificio en peor estado que antes, con parte del techo dorado tapado por paneles y buena parte del esplendor original oculto tras remodelaciones de bajo presupuesto pensadas para un uso muy distinto al original. La Ley de Reurbanización de 1981 fue el punto de partida legal, pero la restauración física recién se completó en 1988, financiada con una combinación de fondos federales e inversión privada y ejecutada por la firma Benjamin Thompson & Associates, la misma que había rediseñado el Faneuil Hall Marketplace de Boston. La reapertura de septiembre de 1988 transformó a Union Station en el modelo que hoy se replica en estaciones históricas de todo el mundo: preservar la arquitectura monumental original mientras se inserta, en los niveles inferiores, un centro comercial y gastronómico que genera los ingresos necesarios para mantener el edificio en pie.
Qué buscar con la mirada al visitarla
- El techo artesonado del Salón Principal, con el pan de oro restaurado visible desde cualquier ángulo.
- Los 46 centurios con escudo, distribuidos en las cornisas superiores —conviene mirar hacia arriba, no solo al frente.
- El arco central de la fachada, inspirado directamente en el Arco de Constantino.
- Las escaleras y pasarelas de los niveles inferiores, añadidas en la restauración de los años ochenta, que hoy conectan el salón histórico con el área comercial y gastronómica.
Preguntas frecuentes
¿Por qué los soldados de Union Station llevan escudos tan grandes?
Porque la Comisión de Bellas Artes consideró inapropiado el nivel de desnudez del prototipo original del escultor Louis Saint-Gaudens, y el escudo se agregó como solución de compromiso en lugar de rediseñar toda la serie de 46 estatuas.
¿Union Station sigue siendo una estación de tren en funcionamiento?
Sí. Es la segunda estación más transitada de Estados Unidos por volumen de pasajeros de Amtrak, además de servir como estación de metro y centro comercial.
¿Cuánto tiempo tardó la restauración del edificio?
La Ley de Reurbanización de Union Station se aprobó en 1981, después de años de deterioro; la restauración incluyó tanto la recuperación del pan de oro del techo como la construcción de nuevos niveles comerciales bajo el Salón Principal.
La fuente de Colón y el uso ceremonial de la explanada
Frente a la fachada principal, en la plaza que da la bienvenida a quien sale de la estación hacia el Capitolio, se levanta la Fuente de Colón, un monumento de 1912 diseñado por el arquitecto Daniel Burnham —el mismo de la estación— y esculpido por Lorado Taft, financiado por el Congreso como parte de las celebraciones del cuarto centenario del desembarco de Cristóbal Colón. La estatua central de casi 4,3 metros representa a Colón de pie sobre la proa de un barco, flanqueado por figuras alegóricas del Viejo y el Nuevo Mundo. Union Station, además, ha sido escenario de desfiles y actos ceremoniales ligados a la investidura presidencial: por su ubicación, a pocas cuadras del Capitolio, generaciones de presidentes electos y comitivas oficiales han utilizado la estación y su explanada como punto de llegada simbólico a Washington antes de las ceremonias de toma de posesión.
¿El reloj del Salón Principal sigue funcionando hoy?
Sí, el reloj monumental se mantiene en funcionamiento y forma parte del recorrido visual obligado para cualquier visitante que entra por primera vez al Salón Principal, junto con los cuarenta y seis centuriones y el techo cubierto de pan de oro. Su restauración formó parte del mismo proceso de renovación que devolvió el brillo original a la decoración dorada del techo tras décadas de suciedad y deterioro acumulados antes de 1988.
¿Qué otras estaciones de Estados Unidos comparten este estilo Beaux-Arts monumental?
Grand Central Terminal en Nueva York es la comparación más directa e inmediata, construida apenas unos años más tarde y con el mismo lenguaje clásico de bóvedas monumentales, esculturas alegóricas y relojes emblemáticos como punto de encuentro. Ambas estaciones representan el momento de mayor ambición arquitectónica del ferrocarril estadounidense, cuando las terminales urbanas se diseñaban como templos cívicos y no solo como infraestructura de transporte.
Referencias
- Building of the Week: Washington Union Station — Greater Greater Washington
- Roman Legionnaire Modesty Shields — Atlas Obscura
Foto de portada: interior de Union Station, Washington D.C. Autor: Smash the Iron Cage, Wikimedia Commons, licencia CC BY-SA 4.0.