Qué esculturas clásicas custodian la entrada de la estación de Fráncfort del Meno

En agosto de 2014, una grúa levantó por los aires una escultura de bronce de cuatro toneladas y media para devolverla a su lugar en el techo de la estación central de Fráncfort del Meno: Atlas, cargando el mundo sobre los hombros, flanqueado por dos figuras que representan el vapor y la electricidad. Llevaba ahí, con distintas restauraciones, desde 1888 —el mismo año en que, la tarde de la inauguración, un tren se pasó de largo y chocó contra el tope final ante la mirada de las autoridades presentes.

De qué estilo estamos hablando

La estación se levantó en estilo neorrenacentista, con una fachada de 270 metros de ancho, obra del arquitecto Hermann Eggert —ganador de un concurso de 1880 convocado por la Academia Prusiana de la Construcción entre 55 propuestas—. El ingeniero berlinés Johann Wilhelm Schwedler, especialista en construcción de acero, quedó en segundo lugar en ese mismo concurso y terminó a cargo del diseño de las tres naves de hierro y vidrio que cubren los andenes. La obra se construyó en apenas cinco años, entre 1883 y 1888, a cargo de la empresa Philipp Holzmann, y se inauguró el 18 de agosto de 1888.

Las esculturas que custodian la entrada de la estación de Fráncfort

En el centro del techo, sobre el cuerpo principal del edificio, se alza el grupo escultórico más fotografiado de la estación: Atlas sosteniendo el globo terráqueo, obra del escultor de Brunswick Gustav Herold, terminada en 1887. La pieza mide 6,3 metros de alto y pesa 4,5 toneladas; a los lados de Atlas, dos figuras alegóricas representan el vapor y la electricidad —las dos fuerzas que hicieron posible el ferrocarril moderno—, mientras que otras figuras repartidas por la fachada simbolizan el comercio, la agricultura, la industria del hierro y la navegación.

En la fachada oriental del vestíbulo principal hay un segundo conjunto escultórico menos citado pero igual de elaborado: un gran reloj flanqueado por dos estatuas que representan el Día y la Noche, con la palabra «Hauptbahnhof» inscrita debajo y, más tarde, el logotipo de Deutsche Bahn añadido junto al reloj.

Un récord que perdió en 1915

Al inaugurarse, la estación de Fráncfort se convirtió en la más grande de Europa —un título que mantuvo durante 27 años, hasta que la nueva Estación Central de Leipzig la superó en 1915—. En 1924 se ampliaron los andenes hasta veinticuatro con la adición de dos salones neoclásicos a ambos lados de la sala principal, y desde entonces la estación siguió creciendo: electrificación completa en 1956, la torre de señales más grande de Europa en 1957 (hoy edificio protegido), un nivel subterráneo con U-Bahn y S-Bahn construido entre 1971 y 1978, y una renovación integral de la cubierta histórica entre 2002 y 2006.

Un concurso con cincuenta y cinco proyectos

La Academia de la Construcción de Prusia convocó en 1880 un concurso público para diseñar la nueva terminal, con el objetivo declarado de levantar «un monumento a la altura de los estándares artísticos más exigentes». Se presentaron 55 proyectos distintos, un número inusualmente alto que refleja el prestigio que representaba ganar ese encargo. El primer premio, en 1881, fue para Hermann Eggert, un inspector agrícola y maestro constructor universitario de Estrasburgo que se encargó del diseño del cuerpo de entrada y la fachada monumental que hoy custodian las esculturas de Atlas. El segundo puesto fue para Johann Wilhelm Schwedler, arquitecto berlinés especializado en construcciones de hierro, quien terminó a cargo de las tres naves de andenes, con sus bóvedas de hierro de 28 metros de altura y seis vías cada una. La estación completa se inauguró el 18 de agosto de 1888, apenas cinco años después de iniciada la obra —un ritmo de construcción notablemente rápido para la escala del proyecto, posible en parte gracias a la prefabricación de buena parte de la estructura de hierro de Schwedler fuera del sitio de obra, una técnica todavía relativamente novedosa en la ingeniería ferroviaria europea de la década de 1880.

Sesenta años de madera donde debía haber vidrio

El 11 de diciembre de 1944, durante los bombardeos aliados sobre Fráncfort en la Segunda Guerra Mundial, la estación recibió cerca de mil toneladas de bombas. El techo acristalado de las naves de Schwedler, ese mismo sistema de bóvedas de hierro que había sido motivo de orgullo técnico en 1888, resultó particularmente destruido. La reconstrucción de posguerra optó por una solución provisional que terminó siendo permanente durante casi seis décadas: buena parte de las superficies de vidrio se taparon con paneles de madera, un parche que se mantuvo en pie durante casi 60 años antes de que una renovación integral devolviera la luz natural original a los andenes. Hoy, con las bóvedas de hierro y cristal restauradas, la estación de Fráncfort comparte ese mismo lenguaje estructural del siglo XIX con otras grandes terminales europeas de hierro y vidrio, como la cúpula de la estación de Moskovsky en San Petersburgo.

Datos clave

  • Arquitectos: Hermann Eggert (edificio de acceso) y Johann Wilhelm Schwedler (naves de acero)
  • Construcción: 1883-1888 · Inauguración: 18 de agosto de 1888
  • Escultura de Atlas: Gustav Herold, 1887, bronce, 6,3 m de alto, 4,5 toneladas
  • Récord histórico: estación más grande de Europa entre 1888 y 1915
  • Tráfico actual: unos 350.000 viajeros al día, cerca de 130 millones al año

Preguntas frecuentes

¿Qué representan las figuras junto a Atlas en el techo de la estación?

El vapor y la electricidad, las dos fuerzas motrices detrás del desarrollo del ferrocarril del siglo XIX. Otras figuras menores en la fachada representan el comercio, la agricultura, la industria del hierro y la navegación.

¿Es cierto que hubo un accidente el mismo día de la inauguración?

Sí. La tarde del 18 de agosto de 1888, un tren se pasó del tope final y la locomotora resultó dañada, un incidente que la prensa de la época no dejó pasar y que se repitió, con distintas variantes, en años posteriores —el más citado ocurrió en 1901 con el Ostend-Wien-Express.

¿La estación de Fráncfort fue alguna vez la más grande de Europa?

Sí, desde su inauguración en 1888 hasta 1915, cuando la nueva Estación Central de Leipzig la superó en tamaño.

La estación más transitada de Alemania

Con unos 350.000 viajeros diarios, la estación de Fráncfort es hoy la más transitada de toda Alemania y uno de los nudos ferroviarios más importantes de Europa central, con conexiones directas de alta velocidad ICE hacia prácticamente todas las grandes ciudades alemanas, además de servicios internacionales hacia París, Bruselas, Ámsterdam y Zúrich. Su cercanía con el aeropuerto de Fráncfort, uno de los más grandes de Europa y conectado por una línea ferroviaria directa de apenas diez minutos, convirtió a la estación en una puerta de entrada natural al país tanto para quien llega en avión como para quien recorre Europa en tren. Esa combinación de patrimonio arquitectónico decimonónico y función de nudo logístico contemporáneo es parte de lo que distingue a Fráncfort de otras estaciones europeas igual de monumentales pero con un rol hoy más secundario dentro de sus respectivas redes nacionales.

¿Quién ganó el concurso de diseño de la estación de Fráncfort?

Hermann Eggert, un maestro constructor de Estrasburgo, ganó en 1881 el primer premio de un concurso con 55 proyectos presentados, y se encargó del diseño del cuerpo de entrada y la fachada monumental. El segundo puesto fue para Johann Wilhelm Schwedler, quien diseñó las naves de andenes con sus bóvedas de hierro.

¿La estación sufrió daños durante la Segunda Guerra Mundial?

Sí, de forma severa: el 11 de diciembre de 1944 recibió cerca de mil toneladas de bombas durante los bombardeos aliados sobre Fráncfort, que destruyeron buena parte del techo acristalado de las naves de andenes. La reparación provisional con paneles de madera se mantuvo en pie durante casi 60 años antes de una restauración integral.

Referencias

Foto de portada: la escultura de Atlas siendo restaurada en el techo de la estación central de Fráncfort del Meno, agosto de 2014. Autor: Oskar Mahler, Wikimedia Commons, licencia CC BY-SA 4.0.

1 comentario en «Qué esculturas clásicas custodian la entrada de la estación de Fráncfort del Meno»

Deja un comentario