Levantar la vista en el vestíbulo de la estación de Bruselas Central significa mirar un mapa que ya no existe. Los nueve grandes ventanales verticales que iluminan el techo representan las nueve provincias que tenía Bélgica cuando se diseñó el edificio —pero desde 1995 el país tiene diez, después de que el Brabante se dividiera en dos—. Nadie ha tocado el vitral desde entonces.
La estación Bruselas Central: un edificio que tardó cuarenta y dos años en construirse
La ley que ordenó unir las estaciones de Bruselas-Norte y Bruselas-Sur mediante una conexión subterránea se aprobó en 1909, y Victor Horta —el arquitecto más célebre del art nouveau belga— recibió el encargo en 1910, entregando el diseño definitivo en 1912. Para entonces Horta ya había abandonado su estilo de juventud: la estación se pensó con una arquitectura sobria y funcional, más cercana a los edificios oficiales internacionales de finales de los años treinta, con reminiscencias art déco en lugar de las líneas curvas por las que se hizo famoso.
La obra se detuvo una y otra vez. Durante los años veinte se demolieron más de mil edificios del barrio de la Putterie para abrir paso a la construcción subterránea; en 1927 el gobierno belga suspendió el proyecto por falta de fondos; los trabajos se retomaron recién en 1935; y las dos guerras mundiales dejaron el terreno lleno de escombros y cráteres durante décadas. Horta murió en 1947 sin ver terminada su última gran obra, y fue el arquitecto Maxime Brunfaut quien completó y amplió el proyecto. La estación se inauguró finalmente el 4 de octubre de 1952, cuarenta y tres años después de la ley que la puso en marcha.
Los vitrales que ya no representan al país actual
El detalle que da título a este artículo está en los altos ventanales del vestíbulo principal: nueve baies vitrées verticales, una por cada provincia belga de la época —Amberes, Brabante, Flandes Occidental, Flandes Oriental, Henao, Lieja, Limburgo, Luxemburgo y Namur—. En 1995 el Brabante se dividió en el Brabante Flamenco y el Brabante Valón (más la región de Bruselas-Capital), llevando el número de provincias belgas a diez. El vitral, sin embargo, se quedó congelado en el mapa de 1952: sigue mostrando un país que, administrativamente, ya no existe.
El techo del propio vestíbulo suma otra capa de luz natural: una cuadrícula de casetones de madera con paneles de vidrio esmerilado que deja entrar una claridad difusa sobre toda la sala, un recurso típico del art déco tardío para iluminar espacios monumentales sin depender de lámparas.
Los materiales, piedra por piedra
La fachada combina piedra de Gobertange (una caliza blanca típica de la región) con piedra de Reffroy, sobre un zócalo de piedra azul (petit granit). Adentro, las paredes están revestidas en travertino, con zócalos de mármol azul belga, y el piso combina piedra caliza con incrustaciones de bronce que reproducen los escudos de armas de Bruselas, Lieja y Amberes —un detalle que casi nadie mira porque está bajo los pies de miles de viajeros por hora.
El salón que se construyó para una realeza que casi nunca llegó en tren
Uno de los espacios menos conocidos de la estación es el Salón Real, diseñado en 1952 con paredes de mármol y elementos de cuero firmados por la marroquinería de lujo Delvaux. Se pensó para recibir jefes de Estado y cabezas coronadas que llegaran en tren a Bruselas —pero la aviación se desarrolló tan rápido en esas mismas décadas que, en la práctica, solo la reina Juliana de los Países Bajos llegó alguna vez por esa vía. El salón sí se usó en 1958, durante la Exposición Universal de Bruselas, para recibir delegaciones extranjeras. Hoy permanece cerrado casi todo el año, con aperturas puntuales al público.
Qué buscar en el vestíbulo
| Elemento | Dónde está | Qué representa |
|---|---|---|
| Los nueve vitrales verticales | Parte alta del vestíbulo principal | Las nueve provincias belgas de 1952 (hoy son diez) |
| Fresco de Joseph Hayez | Sobre la entrada de Carrefour de l’Europe | San Miguel y varias ciudades belgas |
| Monumento «La Liberación» | Sobre la escalera principal | Homenaje a los ferroviarios muertos en las dos guerras mundiales, obra de Fernand Debonnaires |
| Relieves de Charles Leplae | Entrada de Carrefour de l’Europe / Putterie | El barrio de la Putterie, demolido para construir la estación |
| Piso con escudos de bronce | Suelo del vestíbulo | Escudos de Bruselas, Lieja y Amberes |
El barrio de los traperos que desapareció bajo las vías
Antes de convertirse en el solar de la mayor obra ferroviaria de Bruselas, la Putterie era un barrio popular de calles medievales estrechas y en pendiente, conocido informalmente como el «barrio de los traperos» (chiffonniers en francés) por la cantidad de recicladores y comerciantes de segunda mano que vivían y trabajaban ahí, en las laderas que bajan desde el casco antiguo hacia el centro de la ciudad. Era, según las crónicas de la época, uno de los barrios más pobres y densamente poblados de Bruselas, con edificios de varios siglos de antigüedad y una trama urbana completamente ajena a la lógica de bulevares que ya dominaba otras partes de la ciudad. Su desaparición bajo la Jonction Nord-Midi no fue solo una obra de ingeniería: fue también la eliminación completa de un tejido social y urbano que había existido durante siglos, algo que en su momento generó protestas de historiadores y vecinos, aunque no logró frenar el proyecto.
El estilo que Horta dejó atrás
Para entender lo atípica que resulta esta estación dentro de la obra de Victor Horta hay que recordar quién era antes de este encargo: el arquitecto que en 1893 diseñó el Hôtel Tassel, considerado por buena parte de los historiadores como el primer edificio art nouveau del mundo, con su escalera interior de líneas curvas inspiradas en tallos de planta que rompió por completo con la arquitectura academicista del siglo XIX. A esa obra le siguieron el Hôtel Solvay, el Hôtel van Eetvelde y su propia casa-taller, hoy convertida en el Museo Horta y declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO junto a los otros tres edificios. Nada de esa exuberancia curvilínea sobrevive en la estación central: para cuando recibió el encargo en 1910, Horta ya se había alejado del art nouveau hacia un lenguaje mucho más contenido, y las décadas de interrupciones burocráticas y bélicas terminaron de aplanar cualquier ambición decorativa que pudiera haber tenido el proyecto original. Quien busca el art nouveau curvilíneo de Horta debe buscarlo en otro lado; y quien quiere ver un barrio entero convertido en museo viviente del estilo puede visitar, por ejemplo, el barrio de Alberta iela en la estación de Riga, en Letonia.
Preguntas frecuentes
¿Por qué los vitrales de Bruselas Central muestran solo nueve provincias?
Porque se diseñaron cuando Bélgica tenía nueve provincias. En 1995 el Brabante se dividió en Brabante Flamenco y Brabante Valón, sumando una décima división administrativa, pero el vitral nunca se actualizó.
¿Victor Horta diseñó la estación en estilo art nouveau?
No. Para cuando recibió el encargo, Horta ya había dejado atrás las líneas curvas del art nouveau que lo hicieron famoso; Bruselas Central se concibió en una arquitectura funcional y sobria, con acentos art déco propios de los edificios oficiales de los años treinta.
¿Se puede visitar el Salón Real de la estación?
Rara vez. Permanece cerrado al público la mayor parte del año y solo se abre en ocasiones puntuales, como exposiciones temporales organizadas por la operadora ferroviaria.
¿Cuánto tiempo pasó entre el encargo del proyecto y su inauguración?
Cuarenta y dos años: la ley que ordenó la conexión ferroviaria subterránea es de 1909 y la estación se inauguró el 4 de octubre de 1952, tras dos guerras mundiales y una suspensión por falta de presupuesto en 1927.
¿Se puede visitar el Museo Horta desde la estación Bruselas Central?
Sí, aunque no está al lado: la antigua casa-taller de Victor Horta, convertida en museo, se encuentra en el barrio de Saint-Gilles, a unos 20-25 minutos en transporte público desde la estación. Vale la pena el desvío para quien quiera ver, en un mismo viaje, los dos extremos de la carrera de Horta: el exuberante art nouveau de su juventud y la sobriedad casi anónima de su última gran obra pública.
Referencias
- Brussels-Central railway station — Wikipedia
- Art in the Brussels-Central station — TrainWorld
- Gare Centrale — Admirable Art Deco
Foto de portada: techo acristalado del vestíbulo de la estación de Bruselas Central. Autor: Hispalois, Wikimedia Commons, licencia CC BY-SA 4.0.
La próxima vez que alguien cruce ese vestíbulo con prisa por alcanzar un tren, vale la pena el segundo que toma mirar hacia arriba: ahí sigue colgado, en vidrio, un país que el propio mapa de Bélgica ya dejó atrás.