Qué frescos soviéticos se conservan dentro de la estación de Kazán en Moscú

Un reloj con los doce signos del zodíaco vigila la fachada de la estación de Kazán, en Moscú, desde una torre inspirada en un monumento a miles de kilómetros de distancia: la Torre Söyembikä del Kremlin de Kazán. Adentro, otro contraste igual de llamativo espera en el antiguo salón restaurante: frescos que celebran la construcción del socialismo, pintados por uno de los artistas más reconocidos de la Rusia imperial reconvertido en cronista visual de la nueva era soviética.

La estación de Kazán en Moscú: una obra construida en veintisiete años

El arquitecto Alekséi Schúsev ganó el encargo de rediseñar por completo la antigua estación de Riazán (inaugurada en 1862), y su proyecto, presentado en 1912, tardó de 1913 a 1940 en completarse —interrumpido por la Primera Guerra Mundial, la Revolución de 1917 y la guerra civil rusa—. El resultado es un edificio ecléctico dentro del art nouveau ruso: la torre principal reproduce la silueta de la Torre Söyembikä del Kremlin de Kazán, y la cúpula está coronada por Zilant, el dragón alado que aparece en el escudo de armas histórico de esa misma ciudad, dejando claro desde la fachada hacia qué destino apuntan los trenes que salen de aquí.

Schúsev se involucró personalmente hasta en los detalles decorativos, llegando a crear maquetas a tamaño real de algunos elementos arquitectónicos antes de aprobarlos. Para las pinturas interiores convocó a varios de los artistas más importantes de su generación: Yevgueni Lansere, Nicolas Roerich, Alexandre Benois y Borís Kustódiev participaron en distintos momentos de la decoración del edificio.

Los frescos que retratan el nuevo país

El antiguo salón restaurante de la estación, construido a mediados de la década de 1920 y hoy convertido en sala de espera de alto confort, conserva el trabajo más citado de todo el conjunto: los frescos de techo de Yevgueni Lansere. A diferencia de las escenas históricas o mitológicas que Lansere había pintado antes de la Revolución, aquí el tema es explícitamente soviético: etapas del desarrollo de la nueva realidad socialista, obras de construcción, el progreso económico de las nuevas repúblicas soviéticas y marchas de trabajadores, todo pintado con la misma técnica y ambición decorativa que antes se reservaba para temas imperiales o religiosos.

El contraste es parte de lo que hace interesante visitar hoy la estación: un edificio pensado en 1912 bajo el imperio de los zares, decorado por dentro durante dos décadas con una mezcla de motivos orientalistas, imaginería imperial y, finalmente, propaganda soviética —superpuestos todos bajo el mismo techo sin que ninguna capa haya sido borrada del todo.

El mismo arquitecto que diseñó el mausoleo de Lenin

Alekséi Schúsev tuvo una de las trayectorias más singulares de la arquitectura rusa del siglo XX: formado bajo el imperio zarista y especializado en arquitectura religiosa y neorrusa antes de la Revolución, terminó convirtiéndose en uno de los arquitectos oficiales del nuevo régimen soviético. La obra por la que más se lo recuerda hoy no es esta estación, sino el mausoleo de Lenin en la Plaza Roja, cuya versión definitiva de granito y mármol —construida en 1930 sobre una estructura de madera anterior, también suya, de 1924— sigue siendo uno de los monumentos más reconocibles de Moscú. Esa doble faceta, arquitecto religioso zarista y luego diseñador del santuario cívico central del comunismo soviético, explica en parte por qué la estación de Kazán resultó un edificio tan difícil de terminar: cambió de régimen político, de estética oficial y de prioridades constructivas varias veces mientras se construía.

Una de las nueve puertas ferroviarias de Moscú

La estación de Kazán es una de las nueve grandes terminales ferroviarias de Moscú, cada una construida para servir una dirección geográfica distinta del vasto territorio ruso y sin conexión física directa entre ellas para el tráfico de pasajeros de larga distancia —a diferencia de ciudades europeas donde los trenes suelen atravesar la capital de punta a punta, en Moscú cada terminal es un final de línea, y para cambiar de una región a otra del país hay que cruzar la ciudad por metro entre una estación y otra—. Kazán es, en ese sistema, la puerta hacia los Urales, Siberia y Asia Central, incluyendo destinos tan lejanos como Kazán, Ekaterimburgo y, en su versión más extrema, Pekín a través de la red transiberiana. Ese rol de nudo hacia el este convierte a la estación en una de las más transitadas del sistema, con un flujo constante de viajeros de larga distancia muy distinto al tráfico de cercanías que domina otras terminales moscovitas más pequeñas. San Petersburgo, la otra gran capital ferroviaria rusa, conserva su propio ejemplo de arquitectura terminal monumental en la estación Moskovsky, diseñada casi medio siglo antes que Kazán.

Datos clave

  • Arquitecto: Alekséi Schúsev
  • Construcción: 1913-1940 (proyecto presentado en 1912)
  • Estación original: de Riazán, inaugurada en 1862
  • Torre: inspirada en la Torre Söyembikä del Kremlin de Kazán, coronada por el dragón Zilant
  • Frescos soviéticos: Yevgueni Lansere, antiguo salón restaurante, mediados de la década de 1920

Preguntas frecuentes

¿Por qué la torre de la estación de Kazán se parece a un monumento de otra ciudad?

Porque el arquitecto Alekséi Schúsev diseñó la torre principal como una referencia directa a la Torre Söyembikä, un monumento emblemático del Kremlin de Kazán, para anunciar visualmente el destino de la línea ferroviaria antes incluso de entrar al edificio.

¿Qué representan los frescos de Yevgueni Lansere en la estación?

Escenas del desarrollo de la Unión Soviética temprana: obras de construcción socialista, el progreso económico de las nuevas repúblicas soviéticas y marchas de trabajadores, pintadas en el antiguo salón restaurante a mediados de la década de 1920.

¿Qué otros artistas participaron en la decoración de la estación además de Lansere?

Nicolas Roerich, Alexandre Benois y Borís Kustódiev, todos ellos figuras destacadas del arte ruso de comienzos del siglo XX, colaboraron en distintos momentos de la decoración interior del edificio.

¿Qué otra obra famosa diseñó el arquitecto de la estación de Kazán?

Alekséi Schúsev es también el autor del mausoleo de Lenin en la Plaza Roja de Moscú, uno de los monumentos más reconocibles del país, construido en su versión definitiva de granito y mármol en 1930. Pasó de una carrera dedicada a la arquitectura religiosa zarista a convertirse en uno de los arquitectos oficiales del régimen soviético.

¿Por qué las estaciones de Moscú no están conectadas entre sí para trenes de larga distancia?

Porque el sistema ferroviario ruso se organizó históricamente con Moscú como punto final de cada línea regional, no como ciudad de paso: cada una de las nueve terminales de la capital sirve una dirección geográfica distinta, y quien necesita cambiar de una región del país a otra debe cruzar la ciudad —generalmente en metro— entre una estación y otra, en lugar de hacer transbordo directo dentro de una misma terminal.

¿Hacia dónde viajan los trenes que salen de la estación de Kazán?

Principalmente hacia el este: los Urales, Siberia y Asia Central, con destinos que incluyen la propia ciudad de Kazán, Ekaterimburgo, y conexiones que, a través de la red transiberiana, llegan hasta Pekín. Es una de las terminales con mayor volumen de tráfico de larga distancia de todo el sistema ferroviario moscovita.

Referencias

Foto de portada: reloj con los signos del zodíaco en la fachada de la estación de Kazán, Moscú. Autor: Rishalampone, Wikimedia Commons, licencia CC BY-SA 4.0.

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