«Es el día más placentero que he pasado en la Tierra.» Así describió Mark Twain, en 1896, su viaje a bordo de un tren tan pequeño que sus locomotoras apenas superan la altura de una persona. El escritor estadounidense, que para entonces ya había recorrido buena parte del mundo, eligió esas palabras para un trayecto de apenas 88 kilómetros en un tren de vía angosta que muchos, incluso hoy, siguen llamando cariñosamente el «tren de juguete».
Una vía de dos pies para conquistar el Himalaya
La idea nació de Franklin Prestage, agente de la Eastern Bengal Railway, quien propuso construir un tranvía a vapor que conectara la llanura de Bengala con la ciudad colonial de Darjeeling, entonces un centro de veraneo y producción de té en pleno auge. El comité presidido por el vicegobernador Ashley Eden aprobó el proyecto en 1879, y la empresa Gillanders, Arbuthnot and Company lo construyó entre 1879 y 1881 con un ancho de vía de apenas 610 milímetros —dos pies—, mucho más angosto que el estándar ferroviario, precisamente para poder trazar curvas cerradas en un terreno donde una vía convencional habría sido imposible de tender.
De cien a más de dos mil metros en pocas horas
El tramo entre Siliguri y Kurseong se inauguró el 23 de agosto de 1880, y la línea completa hasta Darjeeling abrió el 4 de julio de 1881. En su recorrido, el tren asciende desde apenas 100 metros sobre el nivel del mar en Nueva Jalpaiguri hasta 2.200 metros en Darjeeling, pasando por la estación de Ghum, a 2.258 metros, la más alta de toda la red ferroviaria india. Para lograr una pendiente uniforme de 1 en 28 en un terreno de montaña tan escarpado, los ingenieros recurrieron a un repertorio de soluciones poco comunes: seis zigzags (donde el tren invierte su marcha para ganar altura) y tres bucles completos, entre ellos el tramo conocido como Agony Point, la curva más cerrada de toda la línea.
El bucle que rinde homenaje a los soldados gorkha
La más famosa de estas soluciones de ingeniería, el bucle de Batasia, se construyó en 1919, casi cuatro décadas después de la inauguración de la línea, para suavizar aún más el descenso final hacia Darjeeling. El trazado dibuja una espiral completa alrededor de una pequeña colina, de modo que la vía pasa por encima de sí misma antes de continuar su descenso. Hoy, en el centro de ese bucle, se levanta un monumento que honra a los soldados gorkha del ejército indio caídos después de la independencia de 1947, y el lugar se ha convertido en una de las paradas fotográficas obligadas del recorrido, con el macizo del Kangchenjunga como telón de fondo en los días despejados.
Buena parte de ese recorrido corto entre Darjeeling y Ghum todavía se hace con locomotoras de vapor centenarias: de las 34 máquinas clase B construidas entre 1889 y 1925 por fabricantes como Sharp, Stewart & Co. y North British Locomotive Company, dos siguen en servicio activo casi a diario, bautizadas «Tusker» y «Victor», arrastrando vagones turísticos a través del propio bucle de Batasia varias veces al día. Son, junto con un puñado de máquinas similares en otras líneas patrimoniales del mundo, algunas de las locomotoras de vapor más antiguas que continúan trabajando en un servicio regular de pasajeros.
Terremotos, ciclones y un puente que desapareció
La historia de la línea no ha sido de operación ininterrumpida: un terremoto en 1897, un ciclón en 1899 y las intensas lluvias de 1902 provocaron deslizamientos de tierra que en algún momento llegaron a destruir por completo el puente sobre el río Teesta, obligando a reconstrucciones sucesivas a lo largo de las décadas. Pese a estos golpes, el Darjeeling Himalayan Railway se mantuvo en funcionamiento, y en 1999 la UNESCO lo declaró Patrimonio de la Humanidad, reconociendo tanto su ingeniería como su papel fundacional dentro de la categoría de «Ferrocarriles de Montaña de la India», que más tarde sumaría también a la Kalka-Shimla Railway y al Nilgiri Mountain Railway.
Las vistas que ofrece el Darjeeling Himalayan Railway a lo largo del camino
El paisaje cambia por completo varias veces a lo largo de las cinco o seis horas de viaje. Los primeros tramos, cerca de Siliguri, atraviesan bosques de pinos y bambú antes de que el tren empiece a serpentear entre las laderas de la reserva forestal de Senchal, donde florecen rododendros, robles y magnolias en primavera. Kurseong, uno de los pueblos que atraviesa la línea, debe su nombre a una palabra lepcha que significa «el lugar de las orquídeas blancas», y entre Tung y Sonada el tren bordea directamente los cafetales de té de Margaret Hope, sembrados sobre una ladera tan empinada que caen casi en picado hacia el valle. Más adelante, cerca de Jorebungalow, se abren vistas hacia la cordillera de Bután y hacia el río Teesta, que nace en un lago tibetano a más de 5.180 metros de altitud.
Quien quiera ver algo más que lo que ofrece la ventanilla del tren suele bajarse en Ghum —la estación más alta de la línea— para subir en jeep hasta el mirador de Tiger Hill, a 2.590 metros y unos 11 kilómetros de Darjeeling. Desde allí, al amanecer, los primeros rayos de sol iluminan la cumbre del Kangchenjunga, la tercera montaña más alta del planeta con 8.586 metros, antes de que la luz llegue a las laderas más bajas; en días muy despejados, incluso se distingue el Everest a 172 kilómetros de distancia. Otro ferrocarril de montaña asiático con el mismo tipo de miradores construidos para aprovechar el paisaje es el Kalka-Shimla Railway, en el norte de la India, con el que el Darjeeling Himalayan Railway comparte además su reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.
Datos clave
- Construcción: 1879-1881, por Gillanders, Arbuthnot and Company
- Inauguración completa: 4 de julio de 1881 (Siliguri-Darjeeling)
- Ancho de vía: 610 mm (2 pies) · unos 88 km de longitud
- Desnivel: de 100 m (Nueva Jalpaiguri) a 2.258 m (estación de Ghum, la más alta de India)
- Reconocimiento: Patrimonio de la Humanidad UNESCO desde 1999
- Locomotoras clase B: 34 construidas entre 1889 y 1925; «Tusker» y «Victor» siguen activas en el tramo Darjeeling-Ghum
- Tiger Hill: mirador a 2.590 m, 11 km de Darjeeling, vistas al Kangchenjunga (8.586 m) y, en días despejados, al Everest
Preguntas frecuentes
¿Se puede ver el Everest desde el Darjeeling Himalayan Railway?
No directamente desde el tren, pero sí desde el mirador de Tiger Hill, a unos 11 kilómetros de Darjeeling y accesible en jeep desde la estación de Ghum. En días muy despejados se distingue el Everest a 172 kilómetros de distancia, aunque el verdadero protagonista del amanecer es el Kangchenjunga, mucho más cercano y por eso visualmente más imponente.
¿Por qué se le llama «tren de juguete» al Darjeeling Himalayan Railway?
Por el tamaño reducido de sus locomotoras y vagones, adaptados a una vía angosta de solo 610 milímetros, mucho menor que el ancho estándar ferroviario. El apodo es cariñoso y se usa tanto localmente como entre los turistas que lo visitan.
¿Qué es el bucle de Batasia?
Un tramo de vía construido en 1919 que forma una espiral completa alrededor de una colina cerca de Darjeeling, diseñado para suavizar la pendiente final del descenso. En su centro hay un monumento a los soldados gorkha caídos tras la independencia de India en 1947.
¿Cuándo fue declarado Patrimonio de la Humanidad?
En 1999, la UNESCO incluyó al Darjeeling Himalayan Railway en su lista de Patrimonio de la Humanidad, siendo el primero de los ferrocarriles de montaña de India en recibir ese reconocimiento.
Referencias
- Darjeeling Himalayan Railway — Wikipedia
- Batasia Loop — Wikipedia
- Mark Twain’s Most Enjoyable Trip on Earth — eTurboNews
Foto de portada: locomotoras de vapor del Darjeeling Himalayan Railway junto a la vía, en la estación de Darjeeling, India. Autor: Bernard Gagnon, Wikimedia Commons, licencia CC BY-SA 4.0.
3 comentarios en «Qué vistas ofrece el tren de juguete Darjeeling Himalayan Railway en la India»