El primer tren de construcción que bajó la ladera conocida como Big Hill, cerca del paso Kicking Horse, se salió de la vía y cayó al río, matando a tres personas. Corría el año 1884, y la pendiente que acababan de inaugurar tenía casi el doble de la inclinación máxima recomendada para un descenso ferroviario. Ese tramo, uno de los más traicioneros jamás construidos en Norteamérica, terminaría rediseñado por completo un cuarto de siglo después —y hoy es uno de los momentos más fotografiados del recorrido del Rocky Mountaineer entre Vancouver y Banff.
Novecientos cincuenta y siete kilómetros solo de día
El recorrido conocido como «First Passage to the West» cubre unos 957 kilómetros entre Vancouver y las Montañas Rocosas canadienses, dividido en dos jornadas completas con una noche de descanso en Kamloops. La decisión de nunca viajar de noche no es casual: es la base del modelo de negocio del Rocky Mountaineer desde su primer viaje, el 7 de junio de 1990, cuando 72 pasajeros iniciaron un recorrido pensado exclusivamente para poder ver el paisaje, sin excepciones. La compañía nació al calor del interés turístico que generó la Expo 86 de Vancouver, en un momento en que el transporte ferroviario de pasajeros en Canadá llevaba años en franco declive.
El cañón del Fraser y las aguas de Hell’s Gate
El primer día de viaje avanza junto al cañón del río Fraser, donde el agua se estrecha hasta formar los rápidos de Hell’s Gate —uno de los puntos más angostos y caudalosos de todo el sistema fluvial de Columbia Británica—, antes de seguir el curso de los ríos Thompson y South Thompson hacia el interior semiárido de la provincia. En Hell’s Gate ocurrió, además, uno de los desastres ecológicos más graves de la historia ferroviaria canadiense: en 1914, los trabajos de voladura para construir la línea del Canadian Northern Railway provocaron un derrumbe de roca que cayó directamente al cauce del Fraser, elevando la velocidad del agua muy por encima de la capacidad de nado del salmón. Las poblaciones de salmón rojo se desplomaron durante los catorce años siguientes —de unos 2,4 millones de ejemplares en 1913 a apenas 560.000 en 1917— hasta que, entre 1944 y 1946, se construyeron escalas artificiales para peces en ambas orillas que permitieron que las migraciones se multiplicaran por cinco entre 1941 y 1945. El segundo día introduce el tramo más técnico del recorrido: el ascenso hacia el paso Kicking Horse y la línea divisoria continental, el punto exacto donde las aguas empiezan a fluir hacia el Pacífico en lugar de hacia el Atlántico.
Los túneles en espiral que salvaron la línea
La construcción original de 1884 subió la llamada Big Hill con una pendiente del 4,5%, el doble de lo que en teoría permitían las normas de ingeniería de la época para un tramo descendente. El resultado fue una sucesión de descarrilamientos y trenes fuera de control que obligó a instalar tres desvíos de seguridad y a limitar la velocidad a apenas 13 km/h para los trenes de pasajeros. La solución definitiva llegó recién entre 1907 y 1909, bajo la dirección del ingeniero John Edward Schwitzer: dos túneles en espiral, excavados bajo las montañas Cathedral y Ogden, que literalmente hacen que la vía gire sobre sí misma dentro de la roca para ganar longitud y así reducir la pendiente al 2,2% original previsto. Casi mil obreros trabajaron en el proyecto, que costó alrededor de 1,5 millones de dólares de la época y se inauguró el 1 de septiembre de 1909. El Rocky Mountaineer sigue siendo, hoy, uno de los pocos trenes que atraviesan estos túneles en espiral como parte habitual de su recorrido.
El último clavo de una nación transcontinental
En algún punto del trayecto, el tren pasa cerca de Craigellachie, el sitio donde en 1885 se colocó el último clavo de la construcción del Canadian Pacific Railway, la primera línea ferroviaria transcontinental de Canadá. Aquel clavo, ni siquiera dorado sino de hierro común, simbolizó la unión física entre el este y el oeste del país recién confederado, y buena parte del trazado que usa hoy el Rocky Mountaineer sigue exactamente la ruta original que la CPR terminó de tender ese año.
Los picos que se ven desde el Rocky Mountaineer: Stephen y Rundle
El primero de los grandes picos que domina el paisaje aparece justo sobre los túneles en espiral, cerca del pueblo de Field: el monte Stephen, de 3.199 metros, bautizado en 1886 en honor a George Stephen, el primer presidente del Canadian Pacific Railway. Sus laderas de lutitas y dolomitas cambrianas, de unos 550 millones de años, esconden además uno de los yacimientos de fósiles más importantes del planeta, el lecho de Burgess Shale, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO por la calidad excepcional de sus fósiles de partes blandas. Verlo asomar justo cuando el tren emerge de los túneles bajo las montañas Cathedral y Ogden es, para buena parte de los pasajeros, el primer gran pico que reconocen por su nombre en todo el viaje.
El segundo hito visual llega ya cerca del final del trayecto, en Banff: el monte Rundle, una montaña de 2.949 metros y siete cumbres a lo largo de más de 12 kilómetros, célebre entre los geólogos como un ejemplo de manual de «dip slope» —una ladera que sigue exactamente la inclinación de las capas de roca sedimentaria que la forman, dándole su perfil asimétrico tan reconocible—. Fue rebautizada en 1858 por el explorador John Palliser en honor al misionero metodista Robert Rundle. Otras grandes rutas ferroviarias de montaña ofrecen su propio catálogo de picos e ingeniería extrema para superarlos, como el Kalka-Shimla Railway en el Himalaya indio, con sus propios túneles tallados a mano para vencer pendientes imposibles.
Vagones de dos pisos con techo de vidrio
A bordo, la experiencia gira en torno a los coches panorámicos: el servicio GoldLeaf ofrece vagones de dos pisos con cúpula de vidrio en el nivel superior, mientras que el SilverLeaf utiliza coches de un solo nivel con ventanales de mayor tamaño que lo habitual. Ambos formatos están diseñados alrededor de una sola prioridad: que ningún tramo del paisaje quede fuera de la vista de los pasajeros durante las horas de luz.
Datos clave
- Ruta: First Passage to the West, Vancouver-Banff, unos 957 km en dos días (con noche en Kamloops)
- Primer viaje: 7 de junio de 1990, con 72 pasajeros
- Big Hill original (1884): pendiente del 4,5%, el doble de lo recomendado
- Túneles en espiral: construidos 1907-1909, redujeron la pendiente al 2,2%
- Hito histórico: sitio del último clavo del Canadian Pacific Railway (Craigellachie, 1885)
- Picos visibles: monte Stephen (3.199 m, cerca de Field) y monte Rundle (2.949 m, en Banff)
- Derrumbe de Hell’s Gate (1914): colapso de las poblaciones de salmón rojo, resuelto recién en 1944-46 con escalas artificiales
Preguntas frecuentes
¿Qué picos se ven desde el Rocky Mountaineer entre Vancouver y Banff?
Los dos más reconocibles son el monte Stephen (3.199 m), que se alza junto al pueblo de Field justo sobre los túneles en espiral, y el monte Rundle (2.949 m), la montaña de perfil asimétrico que domina la llegada a Banff. Ambos son visibles directamente desde las ventanillas del tren en tramos muy concretos del recorrido, sin necesidad de bajar del vagón.
¿Por qué el Rocky Mountaineer solo viaja de día?
Es una decisión deliberada desde su primer viaje en 1990: el tren pernocta en hoteles (como en Kamloops) en lugar de viajar de noche, para que los pasajeros puedan ver todo el paisaje de las Montañas Rocosas sin interrupciones.
¿Qué son los túneles en espiral que cruza el tren?
Dos túneles excavados entre 1907 y 1909 bajo las montañas Cathedral y Ogden, cerca del paso Kicking Horse, que permiten a la vía ganar longitud dentro de la roca para reducir una pendiente originalmente peligrosa del 4,5% a un 2,2% más seguro.
¿Qué relación tiene la ruta con el último clavo del ferrocarril canadiense?
El trazado que usa hoy el Rocky Mountaineer pasa cerca de Craigellachie, el lugar donde en 1885 se colocó el último clavo de la construcción del Canadian Pacific Railway, la primera línea transcontinental de Canadá.
Referencias
- Big Hill (Kicking Horse Pass) — Wikipedia
- The History of the Rocky Mountaineer — Destinology
- First Passage to the West — Canadian Rockies Trains
Foto de portada: el tren Rocky Mountaineer en las Montañas Rocosas canadienses, entre Banff y Kamloops. Autor: Gary Bembridge, Wikimedia Commons, licencia CC BY 2.0.
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