Atravesar el corazón de la cordillera alpina a bordo de un ferrocarril legendario es una de las experiencias de viaje más fascinantes de Europa. Si deseas saber cómo cruzar los Alpes en el Glacier Express desde Zermatt hasta St Moritz, debes saber que esta ruta une dos de los destinos de montaña más prestigiosos de Suiza a lo largo de un trayecto panorámico inolvidable. Conocido mundialmente como el tren exprés más lento del mundo, ofrece una travesía de unas ocho horas que combina ingeniería histórica, glaciares y valles profundos.
Durante los meses de verano, la luz suave del norte y los días largos permiten contemplar detalles únicos en la naturaleza helvética. Los prados verdes de alta montaña contrastan con los picos nevados, las cascadas alimentadas por el deshielo y los bosques de coníferas. Es una aventura idónea tanto para viajeros principiantes como para entusiastas de la geografía que buscan comodidad absoluta mientras observan la majestuosidad de los Alpes.
A lo largo de sus cerca de 291 kilómetros, la línea ferroviaria supera desafíos ingenieriles de nivel internacional, atravesando casi 300 puentes y unos 91 túneles. Entender la estructura y los tramos clave de este itinerario te permitirá aprovechar al máximo el recorrido, identificando los puntos de mayor valor paisajístico antes de llegar a la mítica estación de St. Moritz.
De la sombra del Matterhorn al verde del valle del Ródano
El viaje comienza en la pintoresca estación de Zermatt, una localidad peatonal dominada por la imponente silueta del Matterhorn (Cervino). Al salir del valle de Mattertal, el tren desciende suavemente bordeando torrenteras de agua helada y bosques alpinos. En esta primera sección, el relieve muestra pendientes pronunciadas y pequeños pueblos tradicionales de madera oscura.
A medida que el convoy avanza hacia Visp y Brig, se adentra en el extenso valle del Ródano, en el cantón del Valais. Durante esta etapa, el paisaje se abre para mostrar colinas cultivadas, viñedos en terrazas y la transición hacia el curso superior del río Ródano. El valle proporciona una sensación de amplitud serena antes de encarar los tramos más escarpados de la travesía.
El paso por Brig marca un nodo histórico de comunicaciones en los Alpes suizos. Desde aquí, el ferrocarril comienza a remontar el valle en dirección al cantón de Uri, dejando atrás la cuenca del Ródano para acercarse al puerto montañoso de Oberalp.
El ascenso al puerto de Oberalp: El punto culminante del viaje
Superada la localidad de Andermatt, la línea del tren inicia su ascenso más pronunciado mediante tramos en cremallera para ganar altitud rápidamente. La vía serpentea por laderas empinadas ofreciendo vistas espectaculares del valle que queda a los pies de los pasajeros. En verano, los pastos de altitud se llenan de flores silvestres y ganado en libertad.
El punto más alto de todo el trayecto se alcanza en el puerto de Oberalp (Oberalppass), situado a 2.033 metros sobre el nivel del mar. Junto a la vía se encuentra el lago Oberalp, una masa de agua cristalina de origen glacial rodeada de cumbres rocosas. Muy cerca de este punto nace el río Rin, marcando un hito divisorio de aguas fundamental en el continente europeo.
En las inmediaciones de la estación de Oberalp, el paisaje es puramente alpino y austero. La escasez de vegetación arbórea permite una visión despejada del horizonte montañoso. Es uno de los momentos fotográficos más esperados de toda la ruta.
La garganta del Rin: El Gran Cañón de Suiza
Comenzando el descenso desde el puerto de Oberalp hacia la región de los Grisones, el tren se adentra en la espectacular garganta del Rin (Ruinaulta). Este imponente cañón de paredes de caliza blanca se formó hace miles de años tras un gigantesco desprendimiento de rocas que bloqueó el curso del río.
Conocido popularmente como el Gran Cañón de Suiza, este tramo solo es accesible en tren o a pie. Las vías discurren en el fondo de la garganta, pegadas a las aguas turquesas y verdosas del Rin anterior. Los cortados rocosos de más de 300 metros de altura crean un ambiente cerrado y sobrecogedor.
A lo largo de la garganta, los bosques de pinos agarrados a las paredes de roca añaden textura y matices cromáticos al paisaje. Las amplias ventanas panorámicas del vagón permiten apreciar la altura vertical de las formaciones geológicas con total claridad.
Chur y el cruce histórico hacia el valle de la Engadina
El tren llega posteriormente a Chur, la ciudad más antigua de Suiza y capital del cantón de los Grisones. Ubiada en una cuenca amplia bordeada de viñedos y montañas, la parada en Chur sirve para realizar la maniobra de cambio de sentido de la locomotora antes de emprender el tramo final de la línea del Albula.
A partir de Chur y pasando por Reichenau, la vía empieza a ascender nuevamente en busca del paso montañoso de la Engadina. Esta parte del recorrido está declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO debido a su extraordinaria integración entre la infraestructura ferroviaria y el entorno natural de la región de los Grisones.
El paisaje combina valles profundos con iglesias históricas situadas sobre colinas románticas, como la iglesia de San Pedro en Mistail. La cultura romanche, propia de este cantón, se refleja en la arquitectura de las pequeñas poblaciones por las que transita el tren.
El viaducto de Landwasser: Obra maestra de la ingeniería alpina
Entre las estaciones de Tiefencastel y Filisur se encuentra la estructura más célebre de todo el recorrido: el viaducto de Landwasser. Construido entre 1901 y 1903, este viaducto de piedra de 65 metros de altura se sostiene sobre seis arcos monumentales construidos directamente sobre el cauce del río.
Lo que hace verdaderamente único a este viaducto es su pronunciada curvatura y el hecho de que la vía desemboca directamente en la pared vertical de un túnel excavado en la roca viva. Desde el interior del tren, los pasajeros situados en la parte trasera o delantera pueden ver la silueta del convoy girando sobre los arcos al borde del abismo.
El cruce por Landwasser dura apenas unos segundos, pero representa la máxima expresión de la audacia técnica de los ingenieros suizos que diseñaron la red del Ferrocarril Rético (RhB).
Los túneles helicoidales de la línea del Albula
Superado Filisur, el tren se enfrenta al desafío de superar un desnivel extremo para alcanzar la alta meseta de la Engadina. Para lograrlo sin superar los límites de inclinación permitidos, la línea utiliza un complejo sistema de túneles helicoidales y bucles dentro de la propia montaña.
En este sector entre Bergün y Preda, la vía cruza el mismo valle en múltiples ocasiones a diferentes niveles. El viajero puede observar la misma aldea o puente desde alturas cambiantes en cuestión de minutos, perdiendo por momentos la orientación geográfica debido a las vueltas bajo tierra.
En verano, las laderas que rodean el puerto del Albula están cubiertas de vegetación frondosa y saltos de agua. La ingeniería invisible de los túneles subterráneos permite una ascensión fluida y majestuosa hasta el túnel principal de Albula.
Llegada a la Engadina y el esplendor de St. Moritz
Tras salir del túnel del Albula, el Glacier Express ingresa finalmente en la alta Engadina, un valle soleado ubicado a más de 1.700 metros de altitud caracterizado por su clima seco y la luz brillante del sur de los Alpes.
El tramo final bordea campos abiertos y pequeñas localidades de arquitectura engadinesa hasta llegar a la estación terminal de St. Moritz. Situada junto a su famoso lago de agua azul turquesa, la ciudad ofrece un cierre perfecto para una travesía alpina de primer nivel.
El lago de St. Moritz refleja las montañas de los alrededores y el cielo despejado habitual de la región, brindando una imagen icónica de elegancia y naturaleza que sintetiza el encanto del turismo suizo.
La experiencia gastronómica a bordo y el servicio de excelencia
Un aspecto distintivo del viaje en el Glacier Express es el servicio de restauración de alta calidad que se ofrece directamente en el asiento de cada pasajero. A diferencia de otros trenes, las comidas de tres o cuatro platos se preparan al momento en la cocina a bordo y se sirven en vajilla de cristal y porcelana.
El menú incluye especialidades gastronómicas locales y regionales acompañadas de vinos suizos del cantón del Valais y los Grisones. Además, el icónico vaso inclinado de licor se sirve en las mesas durante el ascenso a las zonas de mayor inclinación, aportando un toque de tradición y simpatía.
Asimismo, los vagones cuentan con un sistema de audio multilingüe y auriculares que informan en tiempo real sobre los puntos de interés geográfico, histórico y técnico a medida que el tren avanza por los Alpes.
Consejos para la reserva de billetes y asientos panorámicos
Para realizar este itinerario es necesario contar con un billete de tren válido (o un pase de transporte como el Swiss Travel Pass) y realizar una reserva obligatoria de asiento panorámico. La reserva de asiento se paga por separado y suele abrirse con varios meses de antelación.
El tren dispone de vagones de primera y segunda clase con ventanillas panorámicas curvas que se extienden hasta el techo. Para una experiencia de lujo superior, la Excellence Class ofrece asientos individuales garantizados junto a la ventana, servicio de conciergerie y un menú degustación exclusivo de varios tiempos.
Debido a la altísima demanda de esta ruta durante los meses de verano, es indispensable planificar la compra de los asientos con la máxima antelación posible a través de las plataformas oficiales de reserva.
Recomendaciones para la fotografía de paisajes desde el tren
Fotografiar a través de las grandes ventanillas panorámicas del Glacier Express puede generar retos debido a los reflejos de la luz en el cristal. Se recomienda vestir ropa de tonos oscuros para minimizar los destellos reflejados en las imágenes.
Colocar la lente de la cámara o del teléfono inteligente lo más cerca posible del vidrio ayuda a eliminar los reflejos del interior del vagón. Asimismo, es aconsejable utilizar velocidades de obturación rápidas para compensar el movimiento constante del tren.
Los tramos en los que el tren reduce su velocidad, como el puerto de Oberalp o el viaducto de Landwasser, son los momentos ideales para capturar las panorámicas más icónicas de la travesía.
Checklist práctico
- Reservar la plaza de asiento obligatoria con bastante antelación en el portal oficial del Glacier Express.
- Comprar el billete de tren o validar el Swiss Travel Pass antes del día de la salida.
- Cargar completamente las baterías de la cámara y del teléfono móvil antes de salir de Zermatt.
- Llevar una batería externa para mantener los dispositivos cargados durante las ocho horas de viaje.
- Llevar gafas de sol para proteger la vista de la intensa luminosidad refleja en los picos y lagos.
- Reservar el servicio de almuerzo a bordo al momento de realizar la reserva del asiento.
- Vestir ropa cómoda por capas, ya que la temperatura interior es estable pero las paradas pueden ser frescas.
- Utilizar ropa oscura para evitar reflejos indeseados al tomar fotos a través de las ventanas.
- Descargar guías o mapas sin conexión para seguir la geografía de los Grisones y el Valais en tiempo real.
- Llevar auriculares para escuchar los comentarios audios explicativos del recorrido.
- Verificar los horarios de salida en la plataforma oficial de ferrocarriles suizos SBB.
- Llegar con al menos 20 minutos de margen al andén de la estación de Zermatt para acomodarse sin prisas.
Conclusión
Atravesar los Alpes en el Glacier Express desde Zermatt hasta St. Moritz es mucho más que un simple viaje sobre rieles; es un homenaje al paisaje de alta montaña y a la ingeniería ferroviaria de precisión. A lo largo de esta travesía de ocho horas, el viajero presencia una transformación ambiental fascinante que conecta picos glaciares, cañones escarpados y valles de belleza atemporal.
La combinación del confort moderno, la gastronomía cuidada y el espectáculo natural constante convierte a esta ruta en un hito imprescindible para cualquier apasionado de los viajes. Es una travesía serena, segura y memorable que muestra la esencia más pura de Suiza desde una perspectiva privilegiada.
¿Has tenido la oportunidad de viajar en un tren de alta montaña con tramos en cremallera? ¿Qué hito de la ruta —el puerto de Oberalp, la garganta del Rin o el viaducto de Landwasser— te genera mayor interés para fotografiar?
Perguntas Frequentes
¿Cuánto tiempo dura el viaje completo en el Glacier Express de Zermatt a St. Moritz?
El trayecto completo directo tiene una duración aproximada de 7 horas y 30 minutos a 8 horas, cruzando los Alpes a ritmo pausado.
¿Es obligatorio reservar asiento además de comprar el billete de tren?
Sí, la reserva de asiento panorámico es estrictamente obligatoria para todos los pasajeros en el Glacier Express y se paga como un suplemento aparte del billete.
¿El Swiss Travel Pass cubre el viaje en el Glacier Express?
Sí, el Swiss Travel Pass cubre el importe total del billete de transporte, pero el pasajero debe abonar la tasa de reserva de asiento obligatoria.
¿Se pueden abrir las ventanas del tren para tomar fotografías?
Las ventanillas de los vagones panorámicos son selladas para mantener la climatización, aunque existe una pequeña ventana abatible en la zona del bar de servicio.
¿Cuál es la mejor época del año para realizar este viaje en tren?
El recorrido es espectacular todo el año: el verano ofrece paisajes verdes brillantes y lagos cristalinos, mientras que el invierno cubre los valles de nieve de postal.
¿El tren cuenta con espacio suficiente para guardar el equipaje grande?
Sí, los vagones disponen de áreas especiales para maletas al inicio de cada coche y espacios entre las respaldos de los asientos.
¿Cuál es el punto geográfico más alto que alcanza el tren durante la ruta?
El punto más elevado de la ruta es el puerto de Oberalp (Oberalppass), situado a 2.033 metros de altitud sobre el nivel del mar.
Referencias útiles
Glacier Express — Sitio oficial de reservas: GlacierExpress.ch
SBB CFF FFS — Ferrocarriles Federales Suizos: SBB.ch